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Pobreza en México no es por neoliberalismo

La responsabilidad es del neoliberal de López Obrador

Cuando Andrés Manuel López Obrador dice que el neoliberalismo es el culpable de todos los males, de la pobreza de México y del mundo, donde señala que diseñó un nuevo modelo, que sustituye al neoliberal, incluso para medir el crecimiento y desarrollo, el llamado PIB igual dijo que lo sustituiría por el índice de la felicidad.

Lo que causa risa e inspira lástima, en vista de que por un lado demuestra ignorancia y por el otro una astucia hipócrita para engañar a sus seguidores al ser estos doblemente ignorantes, en vista de que si eso fuera cierto, ¿por qué defendió el TMEC con uñas y dientes? Tanto que hasta envió a Jesús Seade como su representante cuando todavía no era gobierno y se vanaglorió como triunfo de él, su firma.

No olvidemos que el neoliberal Donald Trump siendo candidato señaló que lo iba a cancelar por ser un tratado perjudicial para su país, al igual que el TLCA y el supuesto anti neoliberal candidato López Obrador lo alentaba y ya en ambos cargos lo mantuvieron ¿algo no checa no creen?

Así también como que el PIB siegue siendo la medición oficial del gobierno para saber el avance o retroceso económico, donde el mentado índice de la felicidad quedó en el cajón.

Claro, es porque AMLO es un neoliberal de closet que aplica el modelo a su conveniencia y para acabarla lo hace mal y ante la mediocridad de sus seguidores que todo le creen pues es rentable electoralmente decir que es el que derribará al neoliberalismo, pero ¿qué es eso que llaman neoliberalismo para decir que está muerto y si de verdad lo está?

De eso habla mi columna, donde demostraré como dije, que López Obrador es un neoliberal de closet, quien con sus recetas de los 70s y no por el neoliberalismo mantiene en la pobreza a millones de mexicanos, como lo ha señalado el Coneval.

Un intento de definición
Primero habría que dar una definición de liberalismo, donde de acuerdo a mis clases de economía política este tuvo su origen en el siglo XVIII como respuesta a los privilegios de la nobleza que nada aportaban a la sociedad, así como al mercantilismo que defendía la intervención del Estado en la economía, por tanto, este es una doctrina que señalaba que la mejor forma de alcanzar el desarrollo económico y la eficiencia en la asignación de los recursos era a través de un mercado libre sin la intervención del Estado, es lo que se llamó la mano invisible que mueve al mercado.

Esta doctrina se llevó a la práctica hasta 1929, donde tras la crisis económica llamada precisamente “la crisis del 29” tuvo que ser el Estado el que nuevamente interviniera en la economía para poder levantarla, siendo el gran empleador y el que intervenía como un actor económico más, producto de las propuestas de John Maynard Keynes, para crear el estado de bienestar.

Sin embargo, como rescatan Alejandre-Nieves, estas recetas debían ser transitorias, en caso contrario traería más crisis económica al Estado hacerse obeso por la enorme burocracia que controlaba las diversas ramas de la economía a la cual había que pagarle generando más gasto público y por ende más endeudamiento.

Pasando del estado de bienestar al estado de malestar al generarse crisis económicas (recordemos que el gobierno de México en los 80’s era dueño no solo de bancos, empresas de acero sino hasta de cabarets).

Lo que detallo ocurrió en 1973 con la crisis económica producto de esas medidas entrando en escena el neoliberalismo con un padre llamado Milton Friedman, el cual podemos definir de manera sencilla y llana como la prioridad del sistema de precios, el libre emprendimiento, la libre empresa y un Estado fuerte e imparcial.

Es decir, volver al origen del viejo liberalismo, donde no se pide la supresión del Estado, como tramposamente señalan los izquierdistas ignorantes, sino que este sea fuerte, para ser el árbitro, no el jugador, el que coordine no el que decida y el que genere las condiciones para que los empresarios generen empleo y no sea de nuevo el Estado para no caer en lo que señale líneas arriba.

Es bueno recordar cuando hubo un Estado interventor, este se derrumbó primero en forma de ladrillos y después como modelo económico: me refiero a la URSS y a su modelo socialista, los cuales eran los viejos señores feudales del siglo XVIII, ociosos y parasitarios.

Cosa curiosa, los pobres seguían siendo pobres y los ricos más ricos, haciendo lo mismo que criticaban del modelo capitalista donde sus líderes como Fidel Castro era uno de los “socialistas” más ricos (pero esa es otra historia que sería bueno analizar en otro momento) y se derrumbó como dice Leszek Kołakowski (ex marxista) ya que “una sociedad en la que el egoísmo sea la motivación dominante, por muy mal que esto nos parezca, sigue siendo mejor que una sociedad basada en la hermandad obligatoria”.

Aplicación del modelo
Con todas las bondades del liberalismo y el neoliberalismo que sigue en pie y no el socialismo, la crítica que se le hace es que no ha respondido a las necesidades de la gente, donde en efecto no lo ha hecho, pero no es el modelo, es quién aplica el modelo.

Como ejemplo Suecia, país neoliberal que lo ha aplicado bien y del que López Obrador se llena la boca en las mañaneras al mencionarlo como referente a seguir, prometiendo tener un sistema de salud similar al sueco y que a tres años no lo tenemos como ya sabemos, el Insabi solo es un elefante blanco, reumático y nada funcional, donde sí estamos es a niveles, pero de Haití en cuestión de salud, ya ni se diga en los demás rubros.

De nuevo, no es el modelo neoliberal, sino quién lo aplica, por ello, aquí exhibiré a López Obrador con lo que se llama Índice de Desarrollo Humano (IDH), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el cual es un indicador que cuantifica el nivel de desarrollo de los países, tomando tres variables fundamentales dentro del desarrollo de una nación: PIB per Cápita, Educación y Esperanza de vida.

Con datos de su último informe de 2020 usaré precisamente a Suecia y México para hacer un comparativo que no deja muy bien parado al gobierno de AMLO, este país tiene un IDH de 0,945, estando en el lugar 7. Mientras que en 2019 era de 0.937, estando en el octavo lugar. Como puede verse mejoró en otorgar una mejor calidad de vida el gobierno sueco a sus ciudadanos, estando en un mejor lugar.

En el caso de México, quiero hacer un apunte al calce: antes de López Obrador, con Enrique Peña en 2018 teníamos el lugar 76, con un valor de IDH de 0.767, lo cual es cierto, estaba muy alejado de los estándares de bienestar, razón por la cual votaron por AMLO para supuestamente traer eso y que por el bien de México primero los pobres rezaban los slogans de Morena.

Ya con Andrés Manuel nuestro país en 2019 siguió bajando, quedando en el lugar 93, con un IDH de 0.595, teniendo una pérdida importante en comparación con el año anterior y para 2020 ¿qué creen? Estamos en el sótano en el lugar 74 con IDH de 0.322

¿Qué tal? Esto no puede ser refutado por los otros datos o en la sección, quién es quién, en las mentiras de la semana, como lo hace López en sus mañaneras. Como se ve, dos países neoliberales, uno aplicando bien el modelo, donde la corrupción la atacan, corrigen lo que el género y envían a la cárcel a los corruptos.

La responsable de vigilar a los funcionarios públicos no se auto investiga y se exonera, como ocurrió con Irma Eréndira Sandoval, de triste memoria.

De igual manera en Suecia no cancelan obras en proceso perdiendo millones de dólares como lo hizo López Obrador al cancelar NAIM, tirando a la basura lo invertido. Cancelando empleos en proceso y por venir, como lo hizo con la consulta ilegal para dar por terminada la construcción de Constellation Brands generando desconfianza en los inversionistas y por ende la baja de las calificadoras para hacer de nuestro país un sitio donde no hay que invertir.

Lo anteriormente señalado, generó esa pérdida de lugares en el IDH ante la crisis económica que se estaba generando por esa y otras decisiones, como apostar por energías contaminantes y querer construir una refinería en Dos Bocas, tirando a la basura 120 mil millones de pesos para su construcción.

Cuando los países desarrollados están apostando por energías limpias como la eólica y la solar, la misma con la que meses atrás López Obrador sacó su espada y se peleó con ella acusándola que afeaba el paisaje o que al no haber sol y viento todo el tiempo no era viable ¿así o más loco como lo dije en otra de mis columnas?

Ni qué decir que el uso de energías contaminantes los gobiernos progresistas se han dado un plazo fatal: 2050 para transitar a dichas energías menos agresivas con el medio ambiente, por lo que con todo y eso, este gobierno compró el otro 50% de la refinería de Deer Park en Estados Unidos, por lo que la pregunta obligada es ¿A quién le venderá petróleo este gobierno, si este ya no será usado en un futuro cercano?

El despilfarro de recursos es lo que vendrá y de nuevo lo digo, no es el modelo, sino quién aplica el modelo neoliberal.

Ni qué decir con los llamados créditos a la palabra, que no son otra cosa que limosnas electorales, puesto que los 44 mil 721 millones de pesos entregados hasta ahora, como lo demostró el periodista Luis Cárdenas, son en su mayoría para los llamados siervos de la nación a los que empadronaron para tener su voto duro.

Es decir, son militantes de Morena o personas que ante la necesidad de comer apoyan al partido porque “los ayuda” ¿eso lo haría Suecia país neoliberal? Obvio no, una vez más, no es el modelo, sino quién aplica el modelo.

Un ejemplo más de esa pérdida de lugares en el IDH, mientras que para Suecia inyectar recursos públicos a la educación superior y a la investigación es una inversión no un gasto, donde otorga becas a sus estudiantes y apoyo a sus 37 instituciones de educación superior y centros de investigación para atraer investigadores internacionales, aumentando el presupuesto para tal fin en un 30%, López Obrador recortó 50% becas para alumnos del Colmex y eliminó apoyos en el Instituto Mora.

Nuevamente dos países neoliberales, donde uno aplica bien el modelo y el otro es un desastre, generando crisis en el sector educativo, ya ni qué decir en el científico puesto que en el Conacyt hablan de que ya no hacen ciencia neoliberal, lo cual es una estupidez siendo que esta lo es sin adjetivos ideológicos.

Mientras que Suecia logró su desarrollo económico de la mano de la iniciativa privada al alentar su desarrollo para generar riqueza, donde no se habla de los machuchones o la mafia del poder, a las cuales se le otorgan beneficios fiscales, en México se les exhibe en las mañaneras, se hace terrorismo fiscal por parte del SAT y no se generan políticas públicas para que no cierren ante la pandemia de Covid 19 para evitar se pierdan fuentes de empleo.

Conclusiones

Podría seguir ad infinitum para demostrar que el desastre económico de México no se llama neoliberalismo, sino es por el neoliberal de closet Andrés Manuel López Obrador y sus medidas populistas para generar base electoral y no crecimiento y desarrollo en el país, por lo que para finales de 2021 no se necesita ser adivino para señalar que perderemos más lugares del IDH por parte de PNUD.

Donde ese ¡tengan, para que aprendan! que escuche hace unas horas, al estar redactando esta columna, cuando dio su mensaje político de su tercer informe de gobierno (el informe se presenta en la Cámara de Diputados) enviado a los tecnócratas neoliberales pues es un mal chiste, donde como dije al principio si no canceló el TMEC pues es ridícula su arenga.

Su gobierno es miembro del Fondo Monetario Internacional, del cual como ya se sabe pidió un préstamo y quiere que con ese dinero se adelante pago de deuda anticipada, igual lo es del Banco Mundial, del Banco Internacional de Pagos, del Banco Interamericano de Desarrollo, es decir: organismos financieros neoliberales internacionales, ¿si son neoliberales y tecnócratas porque no deja de ser miembro? Por ser neoliberal y tecnócrata de closet.

Podrá engañar a sus seguidores, a nosotros no, por lo que como puede verse, el deterioro y pérdida de importancia y peso en el concierto de las naciones desarrolladas con este gobierno ha sido la constante, por ello sirvan estas líneas para comprobar que López Obrador es un neoliberal y tecnócrata de closet, que aplica el modelo y lo aplica mal como lo he demostrado.

Fuentes utilizadas para la redacción de esta columna:

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU, Informe sobre Desarrollo Humano 2020 http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr2020_es.pdf

Perry Anderson, Balance del Neoliberalismo: lecciones para la izquierda http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/1350/1/RP-11-Documentos.pdf).

Gonzalo Alejandre Ramos y Feliciano Nieves Velázquez, Análisis de las Tendencias de Desarrollo Político, Económico, Ideológico y Social (un esbozo breve) http://politicas.uaemex.mx/espaciospublicos/pdfs/8.pdf

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