Gobierno limosnero

El Gobierno de México ya se estancó en el tema de los argumentos y las promesas.

Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Hugo López Gatell se han constituido en un trío de merolicos que pretenden usar las vacunas como propaganda, sin haber vacunas.

El de 6 de octubre, presidente durante su conferencia aseguró que el dinero de los fideicomisos sería para la compra de vacunas.

Una semana después se barajaron las opciones.

A finales de octubre, Moderna aceleró el proceso de fase III de su vacuna. En ese momento, si López Obrador se hubiera preocupado por los mexicanos, era viable ser de los primeros países del mundo en ordenar

https://investors.modernatx.com/news-releases/news-release-details/moderna-completes-enrollment-phase-3-cove-study-mrna-vaccine/

La mejor calificada, Moderna, fue descartada por su alto precio, 34 dólares.

De acuerdo a los presentes, López Obrador ordenó comprar la vacuna de Astra Zeneca, que vale una décima parte, 3.8 dólares, gracias a gestiones de Carlos Slim que logró sea envasada en territorio nacional.

Al gobierno autoproclamado cercano a la gente y que pone primero a los pobres, se le hizo caro gastar algo así como 700 pesos por habitante para inmunizar a todo el país.

Hubo un momento crucial, que fue desperdiciado por México.

Así, México, un integrante del G20, no compró vacunas directamente a los laboratorios, las buscó mediante subsidio como si fuera un país pobre mediante la adhesión al mecanismo Covax.

Este gobierno honesto se quedó con dinero de todos lados en 2020 y no tuvo dinero para hacer precompra a Moderna por 34 dlls, prefirió apostar a una vacuna barata de 3 dlls de Astra Zeneca y al día de hoy no han conseguido de ninguna.

Las pocas que llegaron de Astra Zeneca fueron cedidas por el Gobierno de la India.

Esta acción es un reflejo intrínseco del votante morenista, que aún teniendo dinero para pagar el servicio completo, busca obtener ventaja para que le cueste menos.

Jiribilla

Es tal la falta de empatía de la administración obradorista que ahora reclaman y echan en cara que quienes critican sus acciones de Gobierno acudan a aplicarse la vacuna.
Gobierno, propagandistas y las vacunas compradas, baratas o no, se pagan con dinero de todos los mexicanos. Y la mayoría de lo recaudado proviene de empresarios y profesionistas que no apoyan su movimiento pitero.
No gobiernan para su facción. Gobiernan para el país.
Un país que sumido en una pesadilla de incompetencia y polarización busca retomar su ritmo de trabajo. México saldrá adelante, a pesar de la demagogia de López Obrador y se secta.